Historia del Centro Vasco en México

DSC04516Los vascos en México, vivían a principios de siglo momentos de desintegración y cierta falta de continuidad histórica. La colonia vascongada había descollado entre las demás siempre por su adelanto. Compuesta en su mayoría, por elementos laboriosos, apegados al trabajo rudo y a las lides de la vida. El presidente de la “Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola¨ Andrés Eizaguirre, se presenta ante el notario público Ramón E. Ruiz, para constituir el Centro Vasco de México. Ésto consta en la escritura que quedó inscrita en el volumen 70, número 2,978 de junio de 1907. La primera Junta Directiva del Centro Vasco para los años 1907-1908 estuvo formada por: Presidente. Andrés Eizaguirre, Vicepresidente. Juan Yrigoyen, Tesorero. Lucas Lizaur, Secretario. Bibiano Pérez Llorente. y Crisanto de Villar, Protesorero. Wenceslao Quintana Prosecretario. Enrique Benéitez, Vocales: Joaquín Yrigoyen, Juan Yrigoyen, León Costés, Martín Urrutia Ezcurra, Crisanto Villar, Lorenzo Astivia, Fernando Zavala y Guillermo Lahirigoyen. Suplentes: Estanislao Urquiza, Emilio Baquedano, Alfredo Arratia, Alejandro Pérez Zabalgoitia, José Lecumberri, Pedro Zababra, Nicolás Ruiz y Rafael de Murga. Según se asentó en su constitución en 1907, el primer domicilio social del Centro Vasco estuvo en la casa número nueve del callejón segundo de Santa Clara. Durante los primeros años de andadura del Centro, los socios alternaron sus actividades con las fiestas y banquetes organizados por otras asociaciones como El Orfeó Catalá, la Junta Española de Covadonga, la Agrupación Aragonesa, el Casino Español, el Centro Gallego, el Centro Asturiano, el Centro Castellano, el Centro Español, la Sociedad de Beneficencia Española y al Centro Andaluz. El domicilio social fue trasladado en 1909 al edificio del Teatro Colón en los pisos altos, primero y segundo, con su azotea. Contaba con tres salones cómodos y adecuados, tanto por su situación céntrica como por su elegante y buena construcción, ya que estaba ubicado en la cuarta calle de Bolívar o del Colegio de Niñas, esquina con la Avenida 16 de Septiembre. Para 1910 el local había quedado acondicionado. Al respecto Benéitez escribió que, “sin temor a incurrir en mentira, es el primero de los muchos establecidos en la metrópoli por su magnificencia y por su lujo, y lo que es más, porque sus miembros están vinculados por el lazo bendecido de la fraternidad y porque en todos ellos anidan los mismos sentimientos de solidaridad y afecto”. Los cambios en el país se sucedían unos a otros y el sueño porfirista tocaba a su fin. Para 1910 la política ocupaba un lugar sobresaliente en los periódicos. Al lado de las alabanzas a Porfirio Díaz, se hablaba de las giras de Francisco I. Madero. Díaz estaba viejo y se dudaba de su resistencia para otros seis años al frente del gobierno. Las elecciones eran una buena oportunidad para renovar el equipo gobernante y la posibilidad encendía los ánimos. Renovación o continuidad era el dilema y la política ocupó un primer lugar no sólo en los editoriales de prensa, sino en las reuniones de todos los centros sociales del país. En junio de 1910 se reportaron levantamientos armados anti reeleccionistas en Yucatán. El foco prendió en otras poblaciones y las fuerzas federales acantonadas en Mérida reprimieron el levantamiento. El país anunciaba un gran descontento y la facilidad con que podía estallar el polvorín. Con esta sombra el Centro Vasco continuaba su vida, aparentemente despreocupada de la situación nacional. 1910 era un año doblemente importante, había que festejar las consabidas fiestas de San Ignacio y como residentes en el país participar en las fiestas del Centenario de la Independencia, apoteosis del porfirismo, programadas para el mes de septiembre. Poco llevaba de andar el Centro Vasco cuando pequeños incidentes empezaron a marcar distancias y divergencias tanto de forma como de fondo que afectarían en los años sucesivos. En octubre de 1911, siendo presidente Juan Martín Yrigoyen, llegó al Centro Vasco una carta dirigida por el socio Isidoro María de Eskauriatza, pidiendo declarase el presidente si el uso de las banderas regionales vascas, en los sucesivo, juntamente con los pabellones francés, español y mexicano, se considerará por la Directiva como atentatorio al art. 5 de los Estatutos. Se acordó contestarle que “se atendrá estrictamente a lo que disponen los Estatutos”. Con este motivo, varios socios enviaron el siguiente día 15 de noviembre de 1911, un escrito donde a manera de resumen, solicitaban lo siguiente: “El Centro Vasco de México nunca debe asociarse por lo mismo a otra entidad; ha sido fundado para cumplir fines exclusivamente de vascos; El Centro Vasco de México está compuesto de elementos vascos de ambas vertientes del Pirineo de los que unos obedecen al Estado Francés y otros al Estado Español. Lógico es pues, que el Centro Vasco no pueda oficialmente formar amalgamas con el Círculo o Casino Francés porque los elementos del sur de los Pirineos o sea los arabeses, bizkainos, guipuzcoanos y los de la Nabarra Alta, formularán naturalmente su más enérgica protesta, porque ellos no se han asociado al Centro Vasco para ayudar en ningún sentido a la Colonia Francesa, e idéntica protesta formularían los elementos de Laburdi, Zuberoa y Nabarra Baja, en el caso de que agregándose en alguna ocasión al Casino Español se tratara de ayudar a la Colonia Española. El Centro Vasco de México, persigue fines exclusivamente vascos y, si alguno o algunos asociados en su calidad de súbditos franceses desean conseguir algún fin francés pueden asociarse al Círculo Francés para ese objeto, y, si alguno o algunos socios en su calidad de súbditos españoles desean conseguir algún fin español pueden asociarse al Casino o Centro Español. Como resultado de las consideraciones anteriores, el Centro Vasco de México es absolutamente independiente de los centros y casinos que hayan fundado las demás colectividades y, es imposible, aunque compuesto de súbditos franceses y españoles, achacarle carácter francés o carácter español, sino carácter exclusivamente vasco, lo que deseamos se haga constar definitivamente de una vez y para siempre.” Esto fue firmado por Santiago Arechederra, H. Andragnes, J. B. Arrambide, Vicente Etchegaray, M. Fernández, C. de Villar, Telésforo Aboitiz, Francisco Cilveti, Emilio Cilveti, Martín Aguirre, T. Costes, Miguel Sanicolea, T. Hiribarren, Benito Etchegaray, Lorenzo Berho, C. Aldecoa, Mauricio Uruchúa, Alfonso Echenique, Juan Etchegaray, José Barreneche, Adrián de Zubikarai, Alfonso Ansoleaga, J. Goldaracena, Florentino Aristia, Tiburcio Arrieta, Fulgencio Arrieta, Juan Castaño, José Castaño, E. Elizagaray, Manuel Arburúa, Ricardo de Sarachaga, Juan Linazasoro, José N. Goyarzu, C. Villa Arbizu, Hilarión de Badiola, Victorio de Arana, Pedro Arrillaga, L. Maguregui, J. B. Dithurbide, E. Angoitia. En contestación al escrito, la directiva acordó: Primero. No tomar en consideración la protesta de ustedes por apoyarse en noticias que no son fidedignas y carecer por lo mismo de fundamento. Segundo. Desestimar igualmente la petición que a esa protesta sigue por adolecer del mismo vicio y además por ser indecoroso y atentatoria a la seriedad de la Junta y al buen nombre del Centro. Tercero. Manifestar a ustedes la pena con que ha visto que un exagerado celo, no solo les lleve a desconocer la plena conciencia que esta Directiva tiene de sus actos y el bien probado amor al Centro Vasco de cuantos lo forman, sino también a prejuzgar hechos, sin estar en antecedentes de sus circunstancias.  La contestación indicada deberá ser enviada al señor Santiago Arechederra. En virtud de las conciliadoras impresiones recogidas en las entrevistas que tuvieron algunos de los firmantes del escrito de protesta con diversos miembros de la Junta, finalmente se dió por terminado este incidente y quedó sin efecto alguno, tanto el escrito-protesta como su réplica. Fue entonces cuando habiendo llegado a esa Directiva escritos de diversas asociaciones españolas que atribuían al Centro determinada nacionalidad, la Directiva resolvió el 10 de diciembre de 1911: Que se denegarían en lo sucesivo las solicitudes que viniesen atribuyendo al Centro nacionalidad determinada, bien sea española o francesa; y que cuando viniesen simplemente al Centro Vasco de México, considerándolo con el carácter vasco, único que le correspondía, se aceptarían o desechazarían según conviniese. Comentarios en: pacuriosos@gmail.com

Fuentes: EUSKAL ETXEA DE LA CIUDAD DE MÉXICO. Extracto del trabajo de investigación de Amaya Garritz Ruiz     http://www.vascosmexico.com/centro-vasco

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